La exploración radiográfica de la cabeza es extremadamente compleja. Sus características morfológicas varían mucho entre especies y en la especie canina, entre edad y tipo de cráneo. (1) considerando ello, se deben tener presente que el pasaje nasal de las razas dolicocefálicas, mesocefálicas y braquicefálicas guardan diferencia la cual puede ser significativa, ver Figuras 1, 2, 3, 4, 5 y 6. Por esto, resulta útil comparar con las imágenes obtenidas con las que se incluyen en los atlas de anatomía radiográfica normal. Cuando las lesiones afectan solo a un lado de la cabeza, la mitad contralateral también nos sirve como referencia de normalidad (1).
La interpretación radiográfica se puede realizar correctamente cuando la proyección radiográfica guarda los patrones de posicionamiento adecuado. Por eso, se recomienda realizar el estudio bajo anestesia general (1, 2, 3). Pequeños cambios de oblicuidad pueden llevar a una mala interpretación (3). Se debe realizar la intubación endotraqueal y si es necesario debe retirarse para evitar la superposición con las estructuras anatómicas en ciertas proyecciones. Se debe considerar la posición de la lengua, es necesario cambiarla de posición en las proyecciones ventrodorsal oblicua con boca abierta (1).
Las proyecciones radiográficas que se utilizan son: latero lateral, ventrodorsal oblicua con boca abierta y dorsoventral intraoral, para la observación exclusiva de la cavidad nasal intraoral dorsoventral y dorsoventral con la boca abierta; para la evaluación de los senos paranasales, la proyección indicada es la rostrocaudal, formando un ángulo de 90º con la columna (1, 2, 4, 5). Debe considerarse que las proyecciones ventrodorsal y dorso ventral comunes donde se incluyen el maxilar y mandíbulas aporta una imagen incompleta del pasaje nasal, sobreponiéndose el área craneal del pasaje nasal. Ver figura 7.
En un estudio realizado por Agut y cols (6), se determinó que los chasis flexibles con el sistema pantalla-película de mamografía es una buena alternativa al chasis convencional para la realización de las proyecciones intraorales para la evaluación de las fosas nasales en pequeños animales.
La cavidad nasal aparece dividida en dos mitades por el septo nasal compuesto por el hueso vómer y el cartílago nasal. El pasaje nasal se puede dividir a partir del tercer premolar hacia craneal los cornetes nasal y ventral, y hacia caudal los cornetes etmoidales. Se pueden observar, los cornetes nasal dorsal y ventral aparecen como finas líneas de densidad mineral en la parte rostral de la cavidad, los cornetes etmoidales o laberinto etmoidal se aparecen como espirales más gruesas también de densidad mineral en la zona caudal de la cavidad (1). Figura 8.
Según Coulson y Lewis (2) se puede encontrar una variación de la disposición del tabique nasal visualizándose radiográficamente con una desviación hacia en canal nasal izquierda y derecho causando una curvatura, pero ello guardando la línea de división intacta al igual que el hueso vómer; esto se puede presentar en perros y gatos.
La presencia de cuerpos extraños en la cavidad nasal, si estos son de densidad mineral o metal son fáciles de observar, en cambio, aquellos que tienen una densidad radiológica similar a la de los tejidos blandos y los líquidos (cuerpos extraños radiolúcidos), como las espigas, ramas de plantas, pequeños objetos de plásticos, etc.; no suelen visualizarse directamente en la imagen, aunque en muchos casos si se identifican los signos de rinitis focal asociada (1; 7). Figura 9 y 10
Las fracturas que afectan al hueso nasal o a los senos frontales pueden ser difíciles de diagnosticar. Normalmente se produce depresión de los fragmentos, se acompañan de inflamación de los tejidos blandos adyacentes y, en muchos casos de enfisema subcutáneo por salida de aire a los tejidos adyacentes (1). Figura 11.
Las rinitis secundarias a infecciones bacterianas y rinitis linfoplasmocíticas suelen causar un aumento de la densidad radiográfica de la cavidad nasal, acompañado o no de un aumento de la densidad de los senos frontales, aunque se suele mantener una buena diferenciación de los cornetes en la imagen (1).
En procesos agudos pueden no aparecer alteraciones evidentes en la radiografía de la cavidad nasal. Las rinitis crónicas hiperplásicas pueden producir junto con el aumento de la radiopacidad, una pérdida de diferenciación de los cornetes por engrosamiento de la mucosa y presencia de exudado entre ellos. Resulta más difícil evaluar la imagen de los cornetes en el gato ya que presentan un patrón más irregular que en el perro (1).
Las rinitis crónicas a menudo se caracterizan por áreas de incremento en la opacidad de tejidos blandos superpuestas a un patrón del cornete normal. Esta opacidad tiende a involucrar las porciones rostral y media de la cavidad nasal y frecuentemente es bilateral (4). En una rinitis crónica felina, ya que está puede causar una desorganización o destrucción de cornetes (1). Figura 12.
Las rinitis fúngicas, especialmente producidas por Aspergillus suelen presentar un patrón mixto en el que se combinan zonas de aumento de densidad con zonas osteolíticas, provocando una pérdida de diferenciación de los cornetes por destrucción de los mismos. En fases avanzadas, puede aparecer una desviación o erosión del hueso vómer, aunque no es muy frecuente. Se puede observar también un aumento de la densidad de los senos frontales, con o sin engrosamiento de la pared ósea (1).
Figura 1 , 2 y 3



La imagen radiográfica de los tumores nasales puede variar según el tipo de tumor y la antigüedad del mismo. Los tumores menos agresivos, así como los detectados en fases iniciales o tempranas presentan una imagen radiológica muy similar a la de la rinitis, caracterizada por un aumento localizado o difuso de la densidad radiográfica de la cavidad nasal, qué puede afectar uno a los dos senos frontales. Estos hallazgos suelen aparecer de forma unilateral en el caso de las neoplasias. Los tumores más agresivos, o los detectados en fases más avanzadas, suelen presentar un aspecto bastante destructivo, con pérdida del patrón característico de los cornetes nasales, desviación y/o destrucción del septo nasal y hueso vómer e invasión de otros huesos adyacentes (1). Figura 13.
En ocasiones, los tumores nasales se extienden hasta planos superficiales causando la aparición de una masa de tejido blando externa que produce deformación facial, lo cual es más típico de los tumores que de la rinitis. Las neoplasias nasales también pueden invadir la lámina cribiforme y penetrar así en la cavidad craneal, pudiendo afectar al encéfalo (1). Figura 15.
La destrucción del cornete nasal es indicativo de un proceso morboso muy agresivo y ocurre principalmente por rinitis erosivas o neoplásicas. Las rinitis destructiva esta ocasionada en general por infecciones fúngicas y afecta mas comúnmente a perros mesocefalicos o dolicofefalicos de menos de 4 años de edad (4). El linfoma nasal en gatos puede provocar un aumento de la densidad radiográfica de la cavidad nasal, acompaña o no de destrucción de hueso (1). Figura 16.
La radiografía nos aporta valiosa información imagenológica del pasaje nasal, pero si se requiere evaluación más precisa, detallada, incluyéndose tejidos blandos son necesarias la tomografía, resonancia magnética y endoscopia, elegimos la tomografía computarizada para analizar con más precisión la afectación de las estructuras óseas, mientras que la resonancia sería más adecuada si el animal presenta signos neurológicos que hagan sospechar de una extensión secundaria del tumor hacia el encéfalo a través de la lámina cribosa (1). La cavidad nasal, la cual contiene delgados cornetes óseos rodeados de aire, es una zona excelente para la evaluación radiográfica. muchas condiciones nasales presentan signos radiográficos consistentes y ocasionalmente patognomónicos (7).
Pueden estar destruidas grandes áreas del tabique nasal y esa destrucción puede ser evidente radiográficamente. Es más habitual que en estos animales ocurra reconocimiento de penetración septal con destrucción del vómer o destrucción o desviación del tabique nasal. Los signos periféricos de edematización de tejido blando, destruccion y formación de nuevo hueso periostico están usualmente asociados con neoplasias muy agresivas (4; 7).
La destrucción de los cornetes nasales y su sustitución por material de radio densidad de tejido blandos sugieren la presencia de un tumor, pero el diagnóstico definitivo requiere a realizar una biopsia (8). Los hallazgos en las imágenes deben ser confirmadas mediante histología otros medios. aunque son raras las neoplasias nasales benignas pueden ocurrir y son indistinguibles de las patologías malignas, independientemente de la técnica de diagnóstico por imagen empleada (7). Los pólipos nasales inflamatorios son indistinguibles clínica y radiográficamente de una enfermedad nasal maligna (7).
Referencias bibliográficas
- García Isabel M.. Atlas de interpretación radiológica en pequeños animales. 2. Grupo Asís Biomedia SL, 2022.
- Coulson, Arlene y Noreen Lewis. An Atlas of Interpretative Radiographic Anatomy of the Dog & Cat . John Wiley & Sons, 2008.
- Uribe Ramírez, Miguel Angel. «Radiología veterinaria.» (2017).
- Thrall, Donald E. Libro de texto de radiología diagnóstica veterinaria-E-Book . Elsevier Ciencias de la Salud, 2017.
- Pavelski, Mariana, Daniella Matos da Silva, and Tilde Rodrigues Froes. «Radiografia das cavidades craniana e nasal em afecções neoplásicas em cães: características e limitações.» Veterinária e Zootecnia 23.2 (2016): 164-173.
- Agut Giménez, Amalia, et al. «Empleo del chasis flexible con la combinación de pantalla-película de mamografía para el estudio radiológico de las fosas nasales en pequeños animales.» Clínica veterinaria de pequeños animales 24.2 (2004): 0105.
- Chad Schmieddt, Nicole Danova, Dale Bjorling, Daniel J. Brockman y David E. Holt. Cap 4. Cirugía de la cabeza, cuello y tórax en pequeños animales. Ediciones S. España, 2013.






