En el último cuarto del siglo pasado ocurrió un fenómeno arquitectónico donde la casa baja con jardín, fue pasando lentamente a edificios de departamentos (apartamentos). Estas nuevas viviendas, trajeron aparejados muchos cambios en el estilo de vida de los humanos, y también en los gatos que formaron parte de la familia humana, éstos últimos, fueron los que tuvieron realmente un cambio total en su estilo de vida. Este cambio ha producido prácticamente dos especies de felinos domésticos (en lo que a comportamiento se refiere), que llamaremos simplemente gato adentro y gato afuera y que presentan diferencias sustanciales en muchos aspectos.

Para comprender estos cambios debemos volver la mirada a la situación histórica anterior, con el gato afuera o en los techos, veremos que los propietarios de estos gatos no sabían casi nada de lo que les ocurría, por la sencilla razón que prácticamente no lo veían y además tampoco había posibilidad de un lazo afectivo muy fuerte, ya que este gato de los techos no había tenido una buena sociabilización.
Por otro lado el gato de adentro al convivir estrechamente y en tiempo completo con su familia humana, produce dos cambios fundamentales, por un lado el gato se socializa mejor con el humano y por el otro, el humano desarrolla vínculos afectivos con el gato o sea, apareció un puente de apego entre los humanos del entorno y el felino, que antes no existía o era muy débil, cuando el gato vivía por los techos.
Este vínculo afectivo sumado a la convivencia permanente hace que este propietario controle en detalle la salud de su gato, el sabe si su gato come, si toma agua, si tiene diarrea, vómitos, tos, estornudos, etc. o sea sabe que le pasa a su gato y esto es el primer paso para utilizar los servicios veterinarios, se podría decir que prácticamente la medicina felina moderna se desarrolla con fuerza en esta epata del gato adentro. Por otro lado este gato adentro es mucho mejor paciente veterinario, se lo puede revisar bien, hacer estudios complementarios y también se le puede dar más fácilmente la medicación indicada a pesar que, todavía la industria farmacéutica no han estado a la altura de las circunstancias, haciendo medicamentos más amigables para los gatos.
Los gatos de departamento, tienen otra característica interesante y es que viven más tiempo, aunque no hay estadísticas científicas, a diario vemos que viven casi el doble de años que los gatos de los techos. Esto podría tener varios motivos, desde la castración a los mayores cuidados y mejores alimentos, pero básicamente es simplemente porque no sufren los problemas de la calle. Los gatos de vida libre o semilibre están expuestos a adquirir enfermedades infectocontagiosas, como Vif, Vilef, Coronavirus, Toxoplasmosis, Micosis cutáneas y sistémicas, ectoparásitos, como pulgas, sarna, mosquitos, etc, a diversos traumatismos (automóviles, mordidas, piedras, palos, disparos, etc.), intoxicaciones por distintos venenos y accidentes de todo tipo. Otro problema del gato afuera es su instinto cazador que no pierde, aunque coma en su casa, lo cual lo convierte en un predador de aves y otros animales de la fauna silvestre, esto puede alterar el equilibrio ecológico en esas zonas. También su actividad predadora lo expone a enfermedades graves como la Toxoplasmosis y la Rabia que además son zoonosis con el gran peligro hacia los humanos con los que convive. En definitiva, los gatos de la calle o de los techos viven poco tiempo, y además en ese poco tiempo casi no visitan al veterinario, y cuando lo hacen casi no se pueden revisar ni medicar porque son verdaderas fieras, por lo cual son realmente malos pacientes.

Otro variante importante en el gato de adentro es que cambian las enfermedades, siendo predominantes las de tipo degenerativas o de desgaste como: enfermedad renal crónica, enfermedades articulares, miocardiopatía, enfermedades endócrinas, hepáticas, neoplasias, etc. También hay que reconocer que algunos de estos gatos de adentro pueden sufrir alteraciones por estrés, que antes no eran tan evidentes.
En síntesis, el gato adentro desarrolla una relación afectiva con su tutor o propietario, vive más tiempo, se puede hacer mejor medicina, es más fácil suministrar los medicamentos y en definitiva es nuestro mejor paciente.
Por último, sería muy importante que los veterinarios transmitan estos conceptos a los propietarios de gatos, para que hagan el mayor esfuerzo posible para evitar que sus gatos hagan vida libre fuera de sus casas.
(*) Director del Curso de Posgrado de Medicina de Gatos de Vetesweb.
Director del Centro de Medicina Felina Buenos Aires. (Centro de Pasantias Veterinarias)


